Estimados colegas:
Como la mayoría sabe, tengo el orgullo de ser egresado de casi todos los niveles de nuestra querida institución. Pasé por las salas del jardincito Estrella de Belén, cursé toda la primaria en el Colegio San Fernando y egresé de la educación Polimodal allá por el año 2002 en el "Sagrado".
Ayer cuando escuchaba a muchos profesores señalar que sentían a nuestro colegio como una gran familia, no podía dejar de identificarme con esas preciosas palabras. Cómo no hacerlo si he tenido compañeros de grado que sus padres eran profesores. Cómo no hacerlo si a mi novia la conocí en las misiones y mi suegra es una profesora de toda la vida del colegio. Es más, hoy tengo la bendición de trabajar junto a grandes amistades que el Sagrado Corazón de Jesús me fue regalando.
Es por ello que no quiero dejar pasar la oportunidad para agradecer a cada uno de los que día a día aportan para que nuestra institución siga creciendo. Del mismo modo, mencionar a tres personas que tal vez no fueron destacadas en el día de ayer.
En primer lugar al Sr. Miguel Coronel. Tengo entendido (corrija alguno más viejito que yo) es parte de la primera promoción técnica (junto a Flores) que dio el colegio. Alumno, profesor y directivo de la casa. No voy a olvidar cuando mi hermano Martín necesitaba preparar una materia técnica que adeudaba. Él muy generosamente le brindó toda su atención y disposición. Una noche mientras cenábamos, mis viejos lo destacaban agradecidos. Yo en silencio... Iba descubriendo aquello verdaderamente valioso de la docencia.
En segundo lugar al Padre Ignacio Gimenez (Nacho). Creo que más de una década acompañando el trabajo pastoral del colegio. Un hombre frontal y sincero. En alguna ocasión me decían: "el padre es demasiado sincero". Pienso que confundían prudencia con hipocresía. De él aprendí que el seguimiento a Jesús, la vida sacramental, la vida de fe, es una vida que desemboca en el servicio a los más pobres. Todo lo demás son pasos intermedios para ello; y en el peor de los casos, excusas.
Por último, y haciendo una salvedad porque "es del sanfer", destaco a la Srita. Nilda. Un día en el Sagrado nos dijeron que ella estaba enferma e internada en la clínica a pocas cuadras del colegio. Por iniciativa personal y sin decirle a nadie fui a visitarla. Cuando llegué a la habitación me impresioné mucho. No había nadie más y solamente algunos dibujos con mensajes pegados al lado de su cama la diferenciaban de cualquier otro internado. Sencillamente le dije que fui alumno del sanfer y cuando me enteré que estaba allí quise ir a visitarla. Hoy pienso que en ese momento se sorprendió. Me preguntó mi nombre y -descontando que no se iba a acordar- le contesté. Asintió con la cabeza y me dijo "sí me acuerdo de vos". No sé si era cierto. Luego de un tiempo me di cuenta que ella, aún lidiando con el mayor límite de la humanidad, mantenía la entereza y tuvo la delicadeza de tratarme con mucho cariño. Era una maestra, no trabajaba de ello.
Se me vienen a la memoria muchas más personas pero no quisiera extenderme demasiado . Los invito a que -si alguno se anima- pueda compartir su recuerdo de la misma manera.
Dios los bendiga,
10 de junio de 2010